Estoy a favor.

Estoy a favor de respetarte, cuidarte y ayudarte en lo que necesites aún cuando tus miedos no sean los míos. No exactamente.

Yo creo que lo más conveniente seria conseguir la inmunidad del grupo.

Creo que la mascarilla no sirve para nada y no quiero ser vacunada por que pienso que nos harás más mal que bien.

Todo ello lo pienso remitiéndome a estudios que entiendo y considero acertados.

Pero no quiero hablar de eso ahora. Ya no es tan importante para mí.

Tu, puede que también te apoyes en estudios científicos que entiendes y consideras acertados para decidir que el uso de la mascarilla es necesario y la vacuna también.

Y yo te lo voy a respetar y voy a usar la mascarilla y respetar el distanciamiento social si así lo quieres.

Porque quiero que te sientas seguro, y que avances en la vida como te parezca conveniente.

Lo que veo en común entre tú y yo, es el miedo.

Tú tienes miedo a enfermar y morir.

Yo tengo miedo a la vacuna y el confinamiento que viene si el grupo no se inmuniza.

Veo el miedo en ti y en mí, y lo respeto, pues es un instinto básico natural frente un peligro desconocido sobre cual no hay consenso aun de como actuar.

Veo el miedo y me pongo manos a la obra para ir venciendolo poco a poco cada uno a su manera según sus posibilidades.

Confiando en ti y en mí.

Te prometo que cuando vengas a consulta me vas a encontrar con el uniforme y la mascarilla limpia, la sonrisa en los ojos y la consulta más limpia que un quirófano.

Por que te quiero y te respeto.

Porque quiero que estes a gusto aprovechando la sesión.

Yo te pido, que si mis miedos se convierten en realidad, y un día hacen obligatoria la vacuna, me apoyes para evitarlo, que te pronuncies en contra.

Por que me quieres, me respetas y quieres que avance en la vida como más me convenga.

Por que así, los que no nos vacunemos serviremos de grupo de control para futuros estudios.

Por que te prometo, que si el tiempo te da la razón a ti, y a mí me la quita, rectificaré.

El tiempo y los resultados me aseguraràn, igual que a ti te asegura la mascarilla y el distanciamiento.

Si eres tu el que se equivoca, aquí me tendrás. A mí y a millones de terapeutas sanadores y médicos de todas las disciplinas, para buscar soluciones. Para que recobres la salud.

Es cierto que nos enfrentamos a algo desconocido. Yo como kinesóloga no tengo herramientas para hacer frente a los posibles efectos adversos de las nuevas vacunas.

No sé como solucionar los destrozos que sustancias como ADN ajeno o los nanómetros de las nuevas vacunas puedan ocasionar, pero trabajaremos en ello y encontraremos la manera como lo hemos hecho siempre.

Como lo hicimos con el CO2 de las fábricas, los tóxicos presentes en la comida y el agua, y la radiación de las centrales nucleares entre otros.

Lo volveremos a hacer.

Superaremos al virus, a las vacunas y a lo que nos echen si nos cuidamos y confiamos los unos en los otros.

Y sino, también.

Disfrutemos del tiempo que tenemos, sino todo este esfuerzo por arrancarle tiempo a la muerte no habrá servido para nada.

Un abrazo muy grande.

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